Actitud vs. Aptitud: el “mindset” o la mentalidad del éxito

by Pablo Vázquez on 03/12/2009

in Hipnosis, Hipnosis Conversacional, Inteligencia Emocional, Mindset (Mentalidad), Presupuestos o Presuposiciones

El camino a lo más alto sólo se puede hacer sonriendo

El camino a lo más alto sólo se puede hacer sonriendo

Ante todo, quisiera agradeceros la acogida que está teniendo el blog entre todos vosotros. Es una satisfacción comprobar, al final de cada día, que el número de visitantes -yo diría mejor: lectores y amigos- va en aumento. Y que por “Hipnosis Conversacional” pasan personas de las más diversas procedencias: desde España a los EE.UU., pasando por nuestros vecinos Portugal y Francia, el Reino Unido, Canadá, México, la República Dominicana, Colombia, Venezuela, Chile, Argentina e incluso ¡China y Japón!. Es sorprendente que este pequeño espacio en español dedicado a la comunicación eficaz, apenas un recién nacido, haya encontrado tan rápidamente esta buena acogida. Por eso, os doy las gracias y os animo a seguir visitándonos regularmente.


Transmitido el agradecimiento, hoy quiero despejar una duda que varios de vosotros me habéis trasladado al preguntarme por el motivo por el que, a estas alturas, aún no he definido o explicado, de forma más o menos sistemática y lineal, en qué consiste la hipnosis y, señaladamente, la hipnosis conversacional o ericksoniana.


Decís bien en vuestros correos: aún no lo he explicado de forma sistemática y lineal, en plan libro de texto, pero algo he ido dejando caer en los posts que ya habéis leído. Y lo que es más importante: esas “semillas” de conocimiento que he ido dejando caer entrada tras entrada -me lo habéis demostrado en vuestros correos- ya están dando sus primeros frutos. La curiosidad con la que os aproximáis a este blog es buena muestra de ello.


En cualquier caso, si hasta el momento no he definido la hipnosis, sus innumerables utilidades en el día a día, las características del lenguaje hipnótico y las herramientas que tenemos a nuestra disposición para comunicar mejor, ha sido porque consideraba oportuno ocuparme, en primer lugar, de las presuposiciones de la Programación Neurolingüística y, con ellas, de lo que en inglés se denomina “mindset”.


¿Y qué es eso del mindset?”, pensaréis algunos. La respuesta: la mentalidad con la que debemos aproximarnos a este o a cualquier otro fenómeno comunicativo.


¿Y por qué es tan importante ocuparse del mindset?”, insistiréis. Pues porque la actitud será determinante en la mejora de vuestras habilidades comunicativas y en el logro de los objetivos que, a lo largo de los meses, vayamos señalándonos. No en vano, y por extraño que pueda parecer, está demostrado que nuestra actitud (nuestra disposición) es más importante para alcanzar el éxito vital que nuestra aptitud (nuestra capacidad). Como se dice habitualmente, puede más el que quiere que el que puede, y de ello son buen ejemplo los estudiantes tenaces que acaban por superar a los que, pese a ser increíblemente brillantes, hincan poco los codos.


Para ilustrar la trascendencia de nuestra actitud, he acudido al libro El Reto de José Ballesteros de la Puerta. En su introducción, el autor granadino dirige las siguientes palabras a sus lectores, para enfatizar la importancia de una “actitud constructiva”:


Hace ya unos cuantos años una de las universidades más prestigiosas del mundo realizó un importante estudio que concluyó algo que muchos podíamos intuir, pero que nadie hasta entonces había analizado de manera seriamente argumentada: en la dicotomía aptitud-actitud el 85 por ciento de las probabilidades para alcanzar el éxito en la vida recaen en la actitud.


Es decir, si bien tener una preparación correcta es importante para conseguir lo que uno se proponga, lo absolutamente fundamental es tener una actitud adecuada.


La universidad que realizó ese estudio fue HARVARD. También el Carnegie Institute of Technology llegó a esta misma conclusión: el 15 por ciento de lo que uno gana se debe a sus habilidades técnicas, el restante 85 por ciento a sus habilidades personales. En sus estudios, el Dr. William Menniger descubrió que entre el 60 y el 80 por ciento de los despidos laborales se producían por incompetencia social. Sólo del 20 al 40 por ciento eran por incompetencia técnica.


Años más tarde, a principios de los noventa, en otro estudio, entre más de doscientos vendedores en los Estados Unidos, la Universidad de HARVARD analizó las cualidades básicas de los vendedores excelentes respecto de los buenos, mediocres o definitivamente malos. Se concluyó que hay dos cualidades básicas en todo vendedor con extraordinarios resultados: la empatía y la actitud. Otra vez la actitud como piedra angular del edificio de nuestro éxito.


Daniel Goleman, escritor de extraordinario prestigio, y cuyo libro INTELIGENCIA EMOCIONAL se convirtió en un best seller de enormes proporciones, nos viene a decir que para alcanzar lo que queramos en la vida el coeficiente intelectual (en contra de lo que venía siendo habitual en la concepción tradicional), no es lo que constituye la diferencia entre el éxito y el fracaso en una persona. Existe otro tipo de inteligencia que tiene mucho más que ver con el éxito de toda persona: la inteligencia emocional. ¿Y qué es ésta? Ciertamente podríamos decir que es un sinónimo de actitud.


Así las cosas, plantearnos conseguir, mantener y desarrollar una actitud constructiva es un objetivo fundamental si queremos alcanzar nuestros propósitos, incluida la tan ansiada felicidad.


José Ballesteros tiene, a mi entender, toda la razón del mundo. El éxito, como apuntara Thomas Edison, es porcentualmente más transpiración que inspiración. De nada sirve tener los medios si, por carecer de una motivación adecuada, no los aplicamos a la consecución de un fin determinado y posible.


Con esto quedan respondidas esas preguntas que tantos me habéis hecho -y os lo agradezco-. ¿Que por qué no hemos pasado directamente a la acción, zambulléndonos de lleno en el fascinante mundo de la hipnosis conversacional? Pues sencillamente porque antes, aquí como en todo, es preciso incentivar una actitud adecuada, alimentar una motivación sólida y establecer, cómo no, algunas bases sobre las que poder edificar después.


En el próximo post nos ocuparemos del proceso de aprendizaje. Lo que leeréis allí, amigos, será de aplicación no sólo a la hipnosis conversacional y la comunicación eficaz, sino a cualquier área de conocimiento. Y os será, no lo dudéis siquiera un instante, de gran utilidad.


Hasta entonces, cultivad vuestra mentalidad (vuestro “mindset”, si me permitís el barbarismo) y daos cuenta de lo crucial que es en nuestro día a día. Aptitud, sí; pero, sobre todo, actitud.


***

P.S.- Podéis leer el primer capítulo de El Reto, de José Ballesteros de la Puerta, en la siguiente dirección: http://www.actitudenaccion-vesp.com/elreto.pdf. Vale la pena que le dediquéis siquiera unos minutos.

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{ 4 comments… read them below or add one }

Claudia Fulco 07/01/2010 at 00:37

mas que oportuna la lectura, eficaz! Gracias.

Pablo Vázquez 07/01/2010 at 22:35

Gracias a ti, Claudia. Por tu visita y por tu amable comentario. Espero que vuelvas pronto por el blog y que el contenido siga siendo oportuno, eficaz y de tu agrado.

Mis mejores deseos para este nuevo año que espero que afrontes con una “mentalidad” positiva. ;-)

Pablo

Juan Carlos Rubio V. 05/02/2010 at 04:14

Tus comentarios me recuerdan algunos de los primeros libros, que sobre este tema lei en alguna oportunidad, y que me dejaron grabadas en mi mente, la famosa sigla AMP (Actitud Mental Positiva)

Desde entonces la tengo presente aunque en muchas ocasiones no la aplico en debida forma.

Exitos amigo, aqui estamos avidos de conocimiento.

Gracias.

Juan Carlos Rubio V.

Pablo Vázquez 21/02/2010 at 14:24

Gracias, Juan Carlos, por tu aportación y por esa mención a la “Actitud Mental Positiva”.

Personalmente y al igual que tú, también he tenido ocasión de leer algún libro sobre el particular (Norman Vincent Peale y Napoleon Hill, por citar solo a dos autores). E, imagino que como tú, también me he quedado con algunas de sus enseñanzas.

Lo bueno de la Programación Neurolingüística es que va un paso más allá de la Actitud Mental Positiva. Y es que, a fin de cuentas, esta última, siendo imprescindible para conseguir algo en la vida, no es suficiente por sí sola.

¿Un ejemplo? Alguien que quiere ir a alguna parte. En primer lugar, tiene que querer (esa sería la AMP). Y, en segundo lugar, tiene que saber conducir (esa sería la PNL).

En suma, la PNL es la “tecnología” que nos permite cambiar, mejorar, ir en busca de la excelencia. Y la AMP es en efecto, y me alegra que hayas traído ese tema a colación, el “motor” de ese cambio, de esa mejora, de esa búsqueda de la excelencia que todos debemos emprender.

Gracias, una vez más, por tu comentario y por tus buenos deseos. Espero que sigas visitando el blog -en lo sucesivo lo actualizaré con mayor frecuencia- y que sigas haciendo comentarios y aportaciones tan interesantes.

Pablo V.

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