PNL: ¿De qué color es Obama? El mapa no es el territorio

by Pablo Vázquez on 24/11/2009

in Hipnosis, Hipnosis Conversacional, Hipnosis Ericksoniana, Presupuestos o Presuposiciones, Programación Neurolingüística (PNL)

¿De qué color es Obama? ¿Blanco, negro o… gris?


Como sabes, el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, es mulato: su padre era negro, en tanto que su madre es blanca. Aunque es probable que todavía haya alguien que ignore este dato, me atrevo a decir que, a estas alturas, no es nada novedoso -a Obama lo vemos una y otra vez en los medios de comunicación- y, en cualquier caso, no es nada noticioso -de no ser por lo que sigue y aquí es donde entran en escena la hipnosis conversacional y la PNL…-.

obama

Ayer, día 23, la revista Proceedings of the National Academy of Sciences publicaba los resultados de un estudio que han llevado a cabo los científicos de la Escuela Boff de Administración, en la Universidad de Chicago y de la Universidad de Tilburg, en los Países Bajos. Según sus autores, la afiliación política influye de forma muy importante en la representación visual del tono de la piel de un candidato y, en el caso de Obama, eso se tradujo en que:

  • Para sus partidarios, es más blanco.
  • Para sus detractores, es más negro.

El Mapa no es el Territorio:

Si traigo a colación este estudio, no es sino para explicar uno de los presupuestos o presuposiciones, como también se han dado en llamar, de la Programación Neurolingüística o PNL. Para los que no sepan qué es la PNL, la definiremos como una “hermana” de la hipnosis conversacional o, como han dicho algunos, como el “estudio de la excelencia”. Sobre ello volveremos en un próximo post.


Pero entrando de lleno en lo que nos ocupa, la PNL sostiene que, como dijera Alfred Korzybski, “el mapa no es el territorio”. ¿Y eso qué significa? Pues que una cosa es tu ciudad y otra un plano que la represente o, si lo prefieres, que una cosa es el menú de un restaurante y otra, bien distinta, son los dos platos, el postre, el café y la bebida que el camarero trae a cada mesa.


Parece sencillo y lo es. Pero, ¿por qué ocuparnos de eso en una página dedicada a la hipnosis conversacional y a la PNL? Porque la realidad es un territorio del que cada persona se hace un mapa particular. Pero ese mapa, que es útil en la medida en que nos permite movernos por ese territorio, no es el territorio mismo y nunca deberíamos olvidarlo.


Recordemos el asunto de un vaso lleno por la mitad. ¿Está medio vacío? ¿Está medio lleno? ¿Está mal construido, como dice el chiste que diría el ingeniero? Lo cierto es que, siendo el mismo vaso y la misma cantidad de agua (el mismo “territorio”), cada persona hace una lectura distinta del mismo (dibuja un mapa “diferente”). Y esto tiene muchas implicaciones en el ámbito de la hipnosis conversacional y, por tanto, de la comunicación eficaz.


Es algo semejante a lo que ocurre cuando dos fotógrafos de dos periódicos diferentes retratan, desde dos ángulos distintos, a un personaje de actualidad. A nadie extrañará que, al día siguiente, las portadas de esos dos periódicos ofrezcan dos perspectivas -visuales, ¿eh?- de ese personaje.


Y otro tanto sucede cuando dos niños dibujan su escuela. Al entregar sus dibujos al profesor, es posible que éste sepa que los dos se refieren a la misma escuela, aunque esos dos folios sean muy distintos el uno del otro.


Un territorio y nuestro mapa:


Si cada persona tiene un mapa distinto para un mismo territorio, es fácil que, como hemos visto, al superponer nuestros mapas, no coincidan, que existan pequeñas o grandes diferencias entre ellos. Nada raro.


Eso tiene implicaciones para nosotros: una de nuestras creencias puede no corresponderse con la realidad. Es lo que les ocurre, por ejemplo, a las personas que sufren de anorexia: creen estar gordas cuando, en realidad, están extremadamente delgadas, hasta tal punto que peligra su vida.


Y eso es lo que nos ocurre cuando creemos que no somos capaces de hacer lo que hacen los demás, o que el mundo está lleno de gente mala, o que no importa lo que hagamos porque todo nos saldrá mal… Esos son sólo algunos de los mapas con los que me he encontrado a lo largo de mi vida y, precisamente, mi labor ha consistido en demostrar a mis interlocutores que “sus mapas” no eran del todo exactos: que podían hacer tanto o más que los demás, que la mayor parte de la gente no alberga malas intenciones o que, si trabajamos insistentemente, las cosas acabarán por salirnos bien…


El mapa, que no es el territorio, puede ayudarnos a encontrar... ¡tesoros!

El mapa, que no es el territorio, puede ayudarnos a encontrar... ¡tesoros!

Oigo la voz de algún lector que dice: “Pero ésos son tus mapas”. Y yo respondo: “Claro que sí”. Sin embargo, la cuestión no es si un mapa es más o menos adecuado que otro, sino si es más o menos útil y si las hará más o menos felices. El mapa que dice que “existe Santa Claus” es un gran mapa para un niño, pero no tanto para un adolescente y, no digamos ya, para un adulto.


Un territorio, millones de personas, millones de mapas:


Si queremos comunicar eficazmente, y ése es el propósito de la hipnosis conversacional, tendremos que comprender que otras personas manejan otros mapas y, por tanto, tendremos que:

  • Tratar de comprender sus mapas.

  • Demostrar respeto hacia esos mapas.

En definitiva, si queremos usar la hipnosis conversacional, comunicar de una manera excelente, persuadir y ayudar a los demás, tendremos que acercarnos a ellos y contemplar su mapa. Hecho eso, tendremos que demostrar un interés genuino hacia su representación del territorio y, por tanto, abstenernos de escribir en él sin su permiso o de romperlo en mil pedazos. Éste es uno de los secretos de una comunicación eficaz y sobre él volveremos próximamente: el “rapport” o sintonía.


Conclusión (y volvemos con Obama):


Hay un Obama y diversas percepciones acerca de su negritud. Percepciones que, como dice el estudio antes mencionado, vienen determinadas por las opiniones políticas de las personas. Y eso nos demuestra cómo, habiendo un territorio (un solo tono de piel), hay muchos mapas (o muchas percepciones de ese mismo tono).


¿Medio lleno? ¿Medio vacío? ¿Cómo ves el vaso?

¿Medio lleno? ¿Medio vacío? ¿Cómo ves el vaso?

Ése es el poder de nuestras convicciones, de nuestros valores, de nuestras creencias: pueden hacer que veamos negro lo blanco y blanco lo negro; pueden ayudarnos a ver lo hermoso que hay incluso en una situación trágica o a que nos lamentemos incluso en una situación paradisíaca. Y eso es algo que, con la ayuda de la hipnosis conversacional, podrás controlar para beneficio tuyo y de otros.

Hay un territorio y muchos mapas, no lo olvides.


A propósito del mapa personal que manejamos en nuestro día a día podemos preguntarnos: “¿me es útil?”, “¿me limita?”, “¿me hace feliz?”…


En cuanto al mapa de los demás, de nuestros amigos, de nuestros clientes, de la gente con la que interactuamos, podemos hacernos otras preguntas: “¿es un mapa válido?”, “¿les permite desarrollarse?”, “¿les oculta algo que, a mi entender, deberían considerar?”,…


Sólo cuando hayamos contestado a esas preguntas podremos considerar una intervención en nuestro mapa o en los mapas ajenos. Sólo entonces, con la ayuda del “rapport” antes mencionado y de la hipnosis conversacional, podremos cambiar cualquier mapa de una manera ágil, sencilla y, sobre todo, beneficiosa.


Eso será en otro post. Hasta entonces, un consejo: sonríe y piensa que el vaso está ¡medio lleno!

http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5ixvLXMN7DZTZ2SdpqdDSj0cLcrSw

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{ 2 comments… read them below or add one }

Andreina 12/03/2010 at 15:38

Guao, feliz de leer este post de esto hable precisamente con mi hermana hace unos dias con otras palabras claro.Pareciera que nuestra madre nos crio con una dispocisión al fracaso matrimonial le cite cuando nos decia :”los hombres no sirven”.Actualmente estoy luchando con esas vocecitas porque estoy casada con un esposo que se esfuerza mucho por hacernos feliz.

Pablo Vázquez 12/03/2010 at 16:59

Hola, Andreína.

Me alegra que te haya gustado este post y que, además, se dé la circunstancia de que hayas hablado sobre esto con tu hermana.

En efecto, muchas veces los padres educan a sus hijos con la mejor voluntad pero no con el mejor criterio. Y digo “con la mejor voluntad” porque son padres y nadie nos querrá más que ellos -quizá tanto, pero no más-. Y añado “no con el mejor criterio” porque, como son humanos, pueden equivocarse y, de hecho, se equivocan.

En el caso que cuentas, tu madre os limitó con una afirmación como que “los hombres no sirven”. Esa es, evidentemente, una generalización que ella, muy probablemente, creía cierta. Aunque, como todas las generalizaciones, no siempre lo sea.

Así pues, haces bien en luchar con esas vocecitas -por cierto, sobre ellas hablaré en un próximo post, donde abordaremos las características del “diálogo interno” y cómo nos afecta-. Lucha con ellas y, a buen seguro, no te arrepentirás. Si tu esposo se esfuerza tanto por hacerte feliz, bien puedes hacer ese esfuerzo y acallar esas voces. Para hacerlo feliz y, cómo no, para hacerte feliz.

Muchas gracias por tu comentario, Andreína. Me ha gustado mucho y, precisamente por eso, espero que sigas visitando el blog y comentando los posts.

Pablo

P.S.- Si quieres divertirte un rato mientras luchas con esas vocecitas que te recuerdan la opinión de tu madre -o con cualquier otra manifestación de un diálogo interno que no te ayuda- puedes cambiarlas…

“¿Cómo?”, te preguntarás. Pues muy fácilmente: haciendo que esa voz sea, por ejemplo, la de Minnie Mouse o la del Pato Donald. ¿Verdad que, al oír la voz de esos personajes, ya no puedes tomarte tan en serio eso de que “los hombres no sirven”? Inténtalo y no dejes de leer un próximo post sobre este tema.

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