Al margen de las opiniones que me merezca Sigmund Freud, quien también tuvo sus escarceos con la hipnosis, siempre me ha gustado una cita suya que ahora reproduzco:

“Las palabras y la magia fueron, en un principio, una y la misma cosa, e incluso hoy las palabras conservan gran parte de su poder mágico. Por medio de las palabras, uno puede brindar a otro la mayor felicidad o traerle la mayor desesperación; por medio de las palabras, el maestro imparte su conocimiento al estudiante; por medio de las palabras, el orador arrastra a su audiencia y determina sus juicios y decisiones. Las palabras apelan a las emociones y constituyen, de manera universal, el medio por el que influimos en nuestros congéneres.”


Razón tenía Freud al señalar que las palabras tienen algo mágico, algo misterioso, algo poderoso que late en sus entrañas… Ésa es, precisamente, la esencia de la hipnosis: la capacidad de las palabras para influir en nuestro interlocutor. Y, precisamente por eso, porque las palabras son tan poderosas, la víspera del día de Reyes quiero regalaros una reflexión y algunos consejos sobre tres palabras “peligrosas”.

Algunas palabras son como este bisturí. Y algunas, como estas tres que nos ocupan, están "especialmente afiladas". Manejarlas bien es importante; manejarlas mal es un peligro.

Algunas palabras son como este bisturí. Y algunas, como estas tres que nos ocupan, están "especialmente afiladas". Manejarlas bien es importante; manejarlas mal es un peligro.

1ª. PERO:


“Pero” es una conjunción adversativa y, al igual que “sin embargo”, “mas” o “no obstante”, niega todo lo que la precede. Digamos que el “pero” anula todo lo anterior y pone el énfasis en lo que viene después. Es probable que ya hayas comprendido lo que quiero decir pero… voy a ilustrarlo con un par de ejemplos.

Supongamos que un jefe ve el trabajo que hace su empleado y comprueba que éste ha cometido un grave error. El jefe puede dirigirse a él de cualquiera de los siguientes modos:

  • “Eres un gran empleado, pero has cometido un gravísimo error y espero que tomes nota”.
  • “Has cometido un gravísimo error y espero que tomes nota, pero eres un gran empleado”.

Evidentemente -espero que lo sea- en el primer caso el jefe ha puesto especial énfasis en el error que el empleado ha cometido. Podríamos decir que dirigió el foco de luz hacia el error, ensombreciendo la buena trayectoria del empleado. En cambio, en el segundo caso, el jefe corrigió al empleado y lo emplazó a tomar nota de su equivocación, haciendo hincapié en su buena trayectoria.

Parecen sutilezas pero… no lo son. Lo veremos mejor con otro ejemplo. Supongamos ahora que alguien nos invita a una fiesta de cumpleaños y que no podemos ir. Podríamos responder

  • “Me gustaría ir pero no puedo”.
  • “No puedo, pero me gustaría ir”.

Si la persona que nos invita oye la primera oración, tan pronto escuche el“pero” sabrá que no iremos a su fiesta. En cambio, en el segundo supuesto, le habremos dado la vuelta a la tortilla -y a la situación-, recalcando nuestro deseo, lamentablemente irrealizable, de asistir a esa fiesta.

Creo que el “pero” es una palabra que, como digo tiene sus peligros, pero… eso no significa que no podamos o debamos usarla. Simplemente tenemos que saber cómo para, de ese modo, sacarle el mayor partido.

2º. SI:


El “si” es una conjunción condicional y, como tal, expresa una condición: “si lees este blog, aprenderás hipnosis”. Eso supone que puede ser que lo leas o puede ser que no y que, dependiendo de lo que hagas, aprenderás -o no- algo sobre la hipnosis conversacional.

El si, por lo tanto, presupone la posibilidad de que la condición no se cumpla y eso, en no pocos casos, evidencia la debilidad de nuestro mensaje:

  • “Si firmas, harás un gran negocio”, dice el vendedor.
  • “Si acabas los deberes, iremos al parque”, dice el padre.
  • “Si salimos hoy, podemos ir al cine”, dice la novia.

¿Alternativas al “si”? El “cuando”, que presupone que la condición se cumplirá en algún momento posterior

  • “Cuando lo compres, harás un gran negocio”, dice ahora un vendedor seguro de sí.
  • “Cuando acabes los deberes, iremos al parque”, dice un padre convencido.
  • “Cuando salgamos, podemos ir al cine”, dice la novia que tiene ya las entradas.

Si queréis, podéis tomar en consideración esta advertencia sobre el “si”. Y cuando lo hagáis, descubriréis qué poderoso es el lenguaje y cómo, en ocasiones, una palabra dice más de lo que nosotros mismos queremos decir.

3º. INTENTAR:

“Intentar” algo presupupone la posibilidad de conseguirlo o no. Presupone, en suma, la posibilidad del éxito, pero también la del fracaso. Por eso es una palabra peligrosa…

Si te animo a intentar intentar leer este blog todos los días para aprender mucho sobre hipnosis, estoy diciendo -o pensando- que quizá lo leas o quizá no. Y que si lo lees, aprenderás. Pero que también cabe la posibilidad de que no consigas leerlo todos los días -por falta de tiempo, de ganas o por cualquier otro motivo…-.

¿Alternativas al “intentar”? Intentaré buscarlas… No, en serio, las hay: en lugar de decir “intentaré hacerlo” podemos decir “pondré todos los medios para hacerlo”. Y en lugar de decir que “intentaré escribir un post en los próximos tres días” puedo decir que “trabajaré sin descanso para escribir un post en los próximos tres días”.

Conclusión

Razón tenía Freud en este punto: las palabras tienen algo mágico y, en el caso que nos ocupa, son como armas de doble filo. Cuidadosamente empleadas, pueden sernos muy útiles. Pero -¡un “pero”!- en ocasiones entrañan un peligro: pueden denotar un mensaje débil, falta de convicción, etc. Y eso, para quienes como tú aspiran a ser comunicadores eficaces, es un peligro en toda regla.

De ahí el título de este post que es el regalo de Reyes de “Hipnosis Conversacional”. ¡Que los Magos de Oriente os traigan muchos regalos y, sobre todo, dos o tres propósitos que cumplir en este nuevo año! ¡Hasta pronto!

  • Share/Bookmark

{ 10 comments }

¡Feliz Navidad a todos!

by Pablo Vázquez on 24/12/2009

in Hipnosis

belen4

No sé si a vosotros os ocurre lo mismo, pero a mí me da la impresión de que ayer fue Navidad y, sin embargo, ¡mañana es Navidad! Volvemos, así, a celebrar el Nacimiento de Cristo y, por ese motivo, escribo este “post”: para felicitaros, desde “Hipnosis Conversacional”, estas fechas tan especiales y desearos, de todo corazón, que las disfrutéis en compañía de vuestros seres queridos.

Asimismo, os invito a que no dejéis de acercaros a este blog y, ya de paso, a que os acerquéis al Portal donde nació Dios: la escena de Belén, más de dos mil años después, sigue siendo una invitación perenne al Amor, a la Esperanza y a la Paz. Un motivo -el Motivo, me atrevería a decir- para que todos sonriamos.

Desde aquí, os hago llegar mis mejores deseos para estos días y para el nuevo año. Y tengo un recuerdo especial para aquellos de vosotros que no podáis sentar a alguien a vuestra mesa. Sabed que, a pesar de eso o precisamente por eso, tenéis un motivo para sonreír. Dios, amigos, ha nacido en un pesebre. Y busca un lugar, al igual que en aquel humilde pesebre, en nuestros corazones y en esa silla aparentemente vacía…

¡FELIZ NAVIDAD!

  • Share/Bookmark

{ 0 comments }

Como os adelantaba en mi último post, hoy abordaremos las cuatro fases del aprendizaje y, tras esto y ya en los próximos posts, nos adentraremos de lleno en el mundo de la hipnosis conversacional: en qué consiste, qué podemos conseguir con ella, qué técnicas podemos emplear en cualquier contexto para comunicar y persuadir mejor… Ése es, precisamente, el propósito de este blog y, para ello, nos resultará sumamente provechoso saber algo más sobre cómo aprendemos los seres humanos.


Tradicionalmente, se dice que hay cuatro fases en el aprendizaje. A saber:

  1. Incompetencia Inconsciente (I.I.)

  2. Incompetencia Consciente (I.C.)

  3. Competencia Consciente (C.C.)

  4. Competencia Inconsciente (C.I.)

Las cuatro fases del aprendizaje

Las cuatro fases del aprendizaje

Como ves, estas cuatro fases se construyen sobre dos distinciones:


  1. Si sabemos o no sabemos hacer algo: Competencia vs. Incompetencia.

  2. Si somos o no conscientes de lo que sabemos o dejamos de saber: Consciencia vs. Inconsciencia.

Pero el mejor modo de comprender esta distinción es analizando cada una de las fases. Al leer esto, todo cobrará sentido y vosotros mismos podréis identificar en qué fase -probablemente la 1 o la 2- estáis en relación a la hipnosis conversacional o ericksoniana.


Primera Fase: Incompetencia Inconsciente


Hubo un tiempo en el que, tú como yo, no sabías hacer determinadas cosas que hoy sí sabes hacer -y, además, de forma prácticamente automática-: leer, escribir, conducir un coche, teclear un texto en el ordenador,…


Hubo un tiempo en el que no sabías hacer esas cosas y, además, no sabías que no sabías: eras un niño o una niña, jugabas con las revistas, te atraían los colores y las fotografías, pero ignorabas qué eran aquellos garabatos minúsculos que, años más tarde, descubriste que eran letras y palabras.


No sabías distinguir una b de una d o una p de una q. No sabías entonces qué eran las letras, ni cuáles eran. Y ahora mismo, sin embargo, estás leyendo.

No sabías distinguir una b de una d o una p de una q. No sabías entonces qué eran las letras, ni cuáles eran. Y ahora mismo, sin embargo, estás leyendo.

Hubo un tiempo en el que no sabías conducir y, además, no sabías qué se requería para conducir. Subías al coche en el asiento de atrás y, acompañado de tus padres, ibas de viaje. Mirabas por la ventanilla y no te preguntabas para qué servían aquellas palancas (el cambio de marchas, el freno de mano), ni aquellos pedales a los que casi no prestabas atención (el freno, el acelerador, el embrague).


En suma, hubo un tiempo en el que no sabías (es la “incompetencia”) y ni siquiera sabías que no sabías (es la “inconsciencia”). Vivías, por así decirlo, ajeno a determinadas realidades, como también viviste ajeno a la existencia de una hipnosis denominada conversacional o de una disciplina conocida como Programación Neurolingüística (PNL). Y como puede que aún vivas ajeno a los beneficios que una y otra te traerán en tu vida personal, profesional, sentimental, etc.


Segunda Fase: Incompetencia Consciente


Pero llegó el día -siempre llega- en que te diste cuenta de que no sabías hacer según qué cosas.


Llegó el día en que te llevaron al colegio, te sentaron en un pupitre y un maestro o maestra te habló de las letras, comenzando por las vocales y, como es lógico, por la primera de ellas. Y entonces descubriste la “a” y, con ella, las letras. Y descubriste, como todos nosotros, que ignorabas el nombre y el sonido de muchas otras letras…


Conducir: la actividad perfecta para distinguir las cuatro fases del aprendizaje.

Conducir: la actividad perfecta para distinguir las cuatro fases del aprendizaje.

Llegó el día en que reparaste en los movimientos de tu padre al conducir. Te diste cuenta de que echaba mano del cambio de marchas, que lo movía hacia delante y luego hacia atrás, que con los pies pisaba un pedal y luego otro… Y te preguntaste, aunque quizá no lo recuerdes, para qué servían aquellos artilugios.

En aquel momento -cuando descubriste la primera letra o el uso de las diversas partes de un coche-, dejaste de ser ajeno a aquella realidad, como en breve dejarás de serlo a la hipnosis conversacional. Aún no sabías escribir o conducir (seguías en la “incompetencia”), pero ya eras “consciente” de ello.


Habías dado un paso más hacia el conocimiento.


Tercera Fase: Competencia Consciente


Y, lógicamente, llegó el momento en el que aprendiste el abecedario de corrido y el nombre y el sonido de cada letra y las combinaciones que admitían y la manera de escribirlas. Como también llegó el momento en que te matriculaste en una autoescuela, te subiste a un coche y empezaste a conducir siguiendo las indicaciones de un profesor.


En ese momento, abandonaste la incompetencia en que habías vivido hasta entonces: desarrollaste una competencia pero, eso sí, una competencia consciente. Sabías pero tenías que pensar antes de escribir una palabra o antes de meter una marcha. Hacer esas cosas suponía un esfuerzo “consciente”, prestar una especial atención a tu tarea…


Habías adquirido una habilidad pero todavía no era “automática”.


Cuarta Fase: Competencia Inconsciente


Transcurrido el tiempo y con ayuda de la práctica, llegaste a este último estadio del aprendizaje.


Aprendiste a escribir rápidamente, a tomar apuntes en clase mientras pensabas en cualquier otra cosa, a teclear frente a la pantalla de un ordenador,… Aprendiste a conducir escuchando música, hablando con tu copiloto y recreándote en el paisaje; aprendiste a cambiar de marcha sin tener que pensar “¿debo o no debo? ¿sigo en cuarta o meto tercera?”,…


Llegados a este punto seguías siendo “competente” pero, y eso es lo importante, tu habilidad se había vuelto “inconsciente” o, por decirlo de otro modo, espontánea, natural,… Descubriste que sabías hacer las cosas sin tener que pensar en cómo hacerlas y ése es, precisamente, el objetivo de todo aprendizaje.


El camino entre las diversas fases del aprendizaje


Lo ideal es ir atravesando las diversas fases y eso lleva tiempo. Sin embargo, utilizando las mejores estrategias -y eso haremos en “Hipnosis Conversacional”-, el aprendizaje puede ser mucho más rápido y ameno. También el que nos ocupa…


Para aprender hipnosis conversacional, tendremos que partir de la incompetencia inconsciente (no sabemos que no sabemos), pasar a la incompetencia consciente (sabemos que no sabemos y es probable que ése sea el punto en el que estás ahora) y, ya después, avanzar hacia la competencia.


Y eso nos exigirá, en ocasiones, “desaprender” algunas pautas de comunicación que hemos adquirido en el transcurso de los años. Pasar de una fase a la anterior para, de ese modo, poder aprender de nuevo y, sólo así, lograr ser verdaderos maestros en el arte de la comunicación y, señaladamente, de la hipnosis conversacional.


A eso nos dedicaremos en lo sucesivo. En los próximos posts entraremos de lleno en la realidad de la hipnosis y del trance. Veremos qué es y qué no es hipnosis, despejaremos algunas dudas, derribaremos algunos mitos y aportaremos algunos datos científicos. Y, de ese modo, daremos un paso más en este camino que hemos emprendido y que, a buen seguro, nos llevará a un feliz destino.


Hasta entonces, y a modo de reto, me pregunto si serás capaz de descubrir en qué fase del aprendizaje estás -o has estado en algún momento de tu vida- en relación con determinadas competencias -cocinar, hablar un idioma extranjero, manejarte con un ordenador, practicar algún deporte, etc.


Trata de identificar las cuatro fases del aprendizaje y, de ese modo, podrás apreciar mejor tus avances futuros en el ámbito de la hipnosis conversacional, ¿de acuerdo?


  • Share/Bookmark

{ 0 comments }

El camino a lo más alto sólo se puede hacer sonriendo

El camino a lo más alto sólo se puede hacer sonriendo

Ante todo, quisiera agradeceros la acogida que está teniendo el blog entre todos vosotros. Es una satisfacción comprobar, al final de cada día, que el número de visitantes -yo diría mejor: lectores y amigos- va en aumento. Y que por “Hipnosis Conversacional” pasan personas de las más diversas procedencias: desde España a los EE.UU., pasando por nuestros vecinos Portugal y Francia, el Reino Unido, Canadá, México, la República Dominicana, Colombia, Venezuela, Chile, Argentina e incluso ¡China y Japón!. Es sorprendente que este pequeño espacio en español dedicado a la comunicación eficaz, apenas un recién nacido, haya encontrado tan rápidamente esta buena acogida. Por eso, os doy las gracias y os animo a seguir visitándonos regularmente.


Transmitido el agradecimiento, hoy quiero despejar una duda que varios de vosotros me habéis trasladado al preguntarme por el motivo por el que, a estas alturas, aún no he definido o explicado, de forma más o menos sistemática y lineal, en qué consiste la hipnosis y, señaladamente, la hipnosis conversacional o ericksoniana.


Decís bien en vuestros correos: aún no lo he explicado de forma sistemática y lineal, en plan libro de texto, pero algo he ido dejando caer en los posts que ya habéis leído. Y lo que es más importante: esas “semillas” de conocimiento que he ido dejando caer entrada tras entrada -me lo habéis demostrado en vuestros correos- ya están dando sus primeros frutos. La curiosidad con la que os aproximáis a este blog es buena muestra de ello.


En cualquier caso, si hasta el momento no he definido la hipnosis, sus innumerables utilidades en el día a día, las características del lenguaje hipnótico y las herramientas que tenemos a nuestra disposición para comunicar mejor, ha sido porque consideraba oportuno ocuparme, en primer lugar, de las presuposiciones de la Programación Neurolingüística y, con ellas, de lo que en inglés se denomina “mindset”.


¿Y qué es eso del mindset?”, pensaréis algunos. La respuesta: la mentalidad con la que debemos aproximarnos a este o a cualquier otro fenómeno comunicativo.


¿Y por qué es tan importante ocuparse del mindset?”, insistiréis. Pues porque la actitud será determinante en la mejora de vuestras habilidades comunicativas y en el logro de los objetivos que, a lo largo de los meses, vayamos señalándonos. No en vano, y por extraño que pueda parecer, está demostrado que nuestra actitud (nuestra disposición) es más importante para alcanzar el éxito vital que nuestra aptitud (nuestra capacidad). Como se dice habitualmente, puede más el que quiere que el que puede, y de ello son buen ejemplo los estudiantes tenaces que acaban por superar a los que, pese a ser increíblemente brillantes, hincan poco los codos.


Para ilustrar la trascendencia de nuestra actitud, he acudido al libro El Reto de José Ballesteros de la Puerta. En su introducción, el autor granadino dirige las siguientes palabras a sus lectores, para enfatizar la importancia de una “actitud constructiva”:


Hace ya unos cuantos años una de las universidades más prestigiosas del mundo realizó un importante estudio que concluyó algo que muchos podíamos intuir, pero que nadie hasta entonces había analizado de manera seriamente argumentada: en la dicotomía aptitud-actitud el 85 por ciento de las probabilidades para alcanzar el éxito en la vida recaen en la actitud.


Es decir, si bien tener una preparación correcta es importante para conseguir lo que uno se proponga, lo absolutamente fundamental es tener una actitud adecuada.


La universidad que realizó ese estudio fue HARVARD. También el Carnegie Institute of Technology llegó a esta misma conclusión: el 15 por ciento de lo que uno gana se debe a sus habilidades técnicas, el restante 85 por ciento a sus habilidades personales. En sus estudios, el Dr. William Menniger descubrió que entre el 60 y el 80 por ciento de los despidos laborales se producían por incompetencia social. Sólo del 20 al 40 por ciento eran por incompetencia técnica.


Años más tarde, a principios de los noventa, en otro estudio, entre más de doscientos vendedores en los Estados Unidos, la Universidad de HARVARD analizó las cualidades básicas de los vendedores excelentes respecto de los buenos, mediocres o definitivamente malos. Se concluyó que hay dos cualidades básicas en todo vendedor con extraordinarios resultados: la empatía y la actitud. Otra vez la actitud como piedra angular del edificio de nuestro éxito.


Daniel Goleman, escritor de extraordinario prestigio, y cuyo libro INTELIGENCIA EMOCIONAL se convirtió en un best seller de enormes proporciones, nos viene a decir que para alcanzar lo que queramos en la vida el coeficiente intelectual (en contra de lo que venía siendo habitual en la concepción tradicional), no es lo que constituye la diferencia entre el éxito y el fracaso en una persona. Existe otro tipo de inteligencia que tiene mucho más que ver con el éxito de toda persona: la inteligencia emocional. ¿Y qué es ésta? Ciertamente podríamos decir que es un sinónimo de actitud.


Así las cosas, plantearnos conseguir, mantener y desarrollar una actitud constructiva es un objetivo fundamental si queremos alcanzar nuestros propósitos, incluida la tan ansiada felicidad.


José Ballesteros tiene, a mi entender, toda la razón del mundo. El éxito, como apuntara Thomas Edison, es porcentualmente más transpiración que inspiración. De nada sirve tener los medios si, por carecer de una motivación adecuada, no los aplicamos a la consecución de un fin determinado y posible.


Con esto quedan respondidas esas preguntas que tantos me habéis hecho -y os lo agradezco-. ¿Que por qué no hemos pasado directamente a la acción, zambulléndonos de lleno en el fascinante mundo de la hipnosis conversacional? Pues sencillamente porque antes, aquí como en todo, es preciso incentivar una actitud adecuada, alimentar una motivación sólida y establecer, cómo no, algunas bases sobre las que poder edificar después.


En el próximo post nos ocuparemos del proceso de aprendizaje. Lo que leeréis allí, amigos, será de aplicación no sólo a la hipnosis conversacional y la comunicación eficaz, sino a cualquier área de conocimiento. Y os será, no lo dudéis siquiera un instante, de gran utilidad.


Hasta entonces, cultivad vuestra mentalidad (vuestro “mindset”, si me permitís el barbarismo) y daos cuenta de lo crucial que es en nuestro día a día. Aptitud, sí; pero, sobre todo, actitud.


***

P.S.- Podéis leer el primer capítulo de El Reto, de José Ballesteros de la Puerta, en la siguiente dirección: http://www.actitudenaccion-vesp.com/elreto.pdf. Vale la pena que le dediquéis siquiera unos minutos.

  • Share/Bookmark

{ 4 comments }

¿Conoces a Stephanie Jobs, la hermana de Steve Jobs, la que nunca fundó Apple?

Steve Jobs en Stanford. Gran discurso. Gran comunicador.

Steve Jobs en Stanford. Gran discurso. Gran comunicador.

Antes de hablar más de la hipnosis conversacional, de la PNL y la Comunicación Eficaz, antes de hablaros incluso de Stephanie Jobs, quiero hablaros de su hermano, Steve. Suyo es un discurso de 2005 que pasa por ser uno de los mejores de nuestro tiempo, con permiso de Obama y de otros grandes oradores y, claro está, de sus enfervorecidos seguidores.

El discurso es el que que reproduzco a continuación, traducido de su inglés original. En él, Steve Jobs, fundador de Apple y de Pixar, se revela como un gran motivador. El culpable de que estadísticamente casi todos tengamos un iPod -y de que algunos tengamos más de uno para que las estadísticas sean las que son-, es un gran comunicador. Y ésas son dotes que, sin duda, uno puede adquirir y desarrollar con la ayuda de la hipnosis conversacional y de la PNL, como explicaremos más adelante.

Pero, antes de adentrarnos en esa materia, reproduzco el discurso que Steve Jobs pronunció en una ceremonia de graduación de la Universidad de Stanford el 12 de junio de 2005. Léelo y disfrútalo (y si te preguntas por qué he cambiado el tipo de letra a Sans Serif, Steve te lo explicará mejor que yo).

Discurso de Steve Jobs en la Universidad de Stanford (12 de junio de 2005):

Tengo el honor de estar hoy aquí con vosotros en vuestra graduación en una de las mejores universidades del mundo. Nunca me gradué. A decir verdad, esto es lo más cerca que jamás he estado de una graduación universitaria. Hoy os quiero contar tres historias de mi vida. Nada especial. Sólo tres historias.

La primera historia versa sobre cómo se conectan los puntos.

Dejé Reed College después de los seis primeros meses, pero después seguí por allí por libre otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo de veras. Entonces, ¿por qué lo dejé?

Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una titulada universitaria joven y soltera, y decidió darme en adopción. Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer. Solo que cuando aparecí decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña. Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a media noche preguntando: “Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?” “Por supuesto”, dijeron. Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día iría a la universidad.

Y 17 años más tarde realmente fui a la universidad. Pero de forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora los estaba gastando en mi matrícula. Después de seis meses, no le veía propósito alguno. No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo. Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien. En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado. En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban, y comencé a meterme en las que parecían interesantes.

No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del depósito para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna. Me encantaba. Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante.

Os daré un ejemplo: en aquella época el Reed College ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los póster, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano. Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía. Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre combinaciones de letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía. Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante.

Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, volvió a mí. Y diseñamos el Mac con todo dentro. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni tipos con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía, y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen. Por supuesto que era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase. Pero era muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde.

Otra vez: no se pueden conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro. Tienes que confiar en algo — tu instinto, el destino, la vida, el karma, lo que sea. Esta forma de actuar nunca me ha dejado tirado, y ha marcado la diferencia en mi vida.

Mi segunda historia es sobre el amor y la pérdida.

Tuve suerte — supe pronto en mi vida qué era lo que más deseaba hacer. Woz y yo creamos Apple en la cochera de mis padres cuando tenía 20 años. Trabajamos mucho, y en diez años Apple creció de ser sólo nosotros dos a ser una compañía valorada en 2 mil millones de dólares y 4.000 empleados. Hacía justo un año que habíamos lanzado nuestra mejor creación — el Macintosh — un año antes, y hacía poco que había cumplido los 30. Y me despidieron. ¿Cómo te pueden echar de la empresa que tú has creado? Bueno, mientras Apple crecía contratamos a alguien que yo creía muy capacitado para llevar la compañía junto a mí, y durante el primer año, más o menos, las cosas fueron bien. Pero luego nuestra perspectiva del futuro comenzó a divergir, y finalmente nos apartamos completamente. Cuando eso pasó, nuestra Junta Directiva se puso de su parte. Así que a los 30 estaba fuera. Y de forma muy notoria. Lo que había sido el centro de toda mi vida adulta se había ido, y fue devastador.

Realmente no supe qué hacer durante algunos meses. Sentía que había dado de lado a la anterior generación de emprendedores – que había soltado el testigo en el momento en que me lo pasaban. Me reuní con David Packard [de Hewlett Packard] y Bob Noyce [inventor del circuito integrado, Intel], e intenté disculparme por haberla fastidiado tanto. Fue un fracaso muy notorio, e incluso pensé en huir del valle [Silicon Valley]. Pero algo comenzó a abrirse paso en mí — aún amaba lo que hacía. El resultado de los acontecimientos en Apple no había cambiado eso ni un ápice. Había sido rechazado, pero aún estaba enamorado. Así que decidí comenzar de nuevo.

No lo vi así entonces, pero resultó ser que el que me echaran de Apple fue lo mejor que jamás me pudo haber pasado. Había cambiado el peso del éxito por la ligereza de ser de nuevo un principiante, menos seguro de las cosas. Me liberó para entrar en uno de los periodos más creativos de mi vida.

Durante los siguientes cinco años, creé una empresa llamada NeXT, otra llamada Pixar, y me enamoré de una mujer asombrosa que se convertiría después en mi esposa. Pixar llegó crear el primer largometraje animado por ordenador, Toy Story, y es ahora el estudio de animación más exitoso del mundo. En un notable giro de los acontecimientos, Apple compró NeXT, regresé a Apple, y la tecnología que desarrollamos en NeXT es el corazón del actual renacimiento de Apple. Y Laurene y yo tenemos una maravillosa familia.

Pixar, también fundada por Steve Jobs. ¡Cómo recauda!

Pixar, también fundada por Steve Jobs. ¡Cómo recauda!

Estoy bastante seguro de que nada de esto habría ocurrido si no me hubieran echado de Apple. Creo que fue una medicina horrible, pero supongo que el paciente la necesitaba. A veces, la vida te da en la cabeza con un ladrillo. No perdáis la fe. Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha fue mi amor por lo que hacía. Tenéis que encontrar qué es lo que amáis. Y esto vale tanto para vuestro trabajo como para vuestros amantes. El trabajo va a llenar gran parte de vuestra vida, y la única forma de estar realmente satisfecho es hacer lo que consideráis un trabajo genial. Y la única forma de tener un trabajo genial es amar lo que hacéis. Si aún no lo habéis encontrado, seguid buscando. No os conforméis. Como en todo lo que tiene que ver con el corazón, lo sabréis cuando lo hayáis encontrado. Y como en todas las relaciones geniales, las cosas mejoran y mejoran según pasan los años. Así que seguid buscando hasta que lo encontréis. No os conforméis.

Mi tercera historia es sobre la muerte.

Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.

Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque prácticamente todo — las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso — se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir al corazón.

Hace casi un año me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un barrido a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable, y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir prepárate a morir. Significa intentar decirle a tus hijos todo lo que ibas a contarles en los próximos diez años en unos pocos meses. Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós.

Viví todo un día con ese diagnóstico. Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vieron las células al microscopio los médicos comenzaron a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía. Me operaron, y ahora estoy bien.

Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora os puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual: Nadie quiere morir. Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo. Ahora mismo lo nuevo sois vosotros, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, os iréis convirtiendo en lo viejo, y seréis apartados. Siento ser tan dramático, pero es bastante cierto.

Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro. No os dejéis atrapar por el dogma — que es vivir según los resultados del pensamiento de otros. No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior. Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición. De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser. Todo lo demás es secundario.

Cuando era joven, había una publicación asombrosa llamada The Whole Earth Catalog [Catálogo de toda la Tierra], una de las biblias de mi generación. La creó un tipo llamado Stewart Brand no lejos de aquí, en Menlo Park, y la trajo a la vida con su toque poético. Eran los últimos años 60, antes de los ordenadores personales y la autoedición, así que se hacía con máquinas de escribir, tijeras, y cámaras Polaroid. Era como Google con tapas de cartulina, 35 años de que llegara Google: era idealista, y rebosaba de herramientas claras y grandes conceptos.

Stewart y su equipo sacaron varios números del The Whole Earth Catalog, y cuando llegó su momento, sacaron un último número. Fue a mediados de los 70, y yo tenía vuestra edad. En la contraportada de su último número había una fotografía de una carretera por el campo a primera hora de la mañana, la clase de carretera en la que podrías encontrarte haciendo autoestop si fueseis así de aventureros. Bajo ella estaban las palabras: “Sigue hambriento. Sigue alocado”. Era su último mensaje de despedida. Sigue hambriento. Sigue alocado. Y siempre he deseado eso para mí. Y ahora, cuando os graduáis para comenzar de nuevo, os deseo eso.

Seguid hambrientos. Seguid alocados.

Muchísimas gracias a todos.

Y ahora la verdad: ¡Stephanie Jobs no existe!


Seguramente lo sabías. O quizá lo intuías después de leer este discurso. Stephanie Jobs no existe, nunca ha existido. Es cierto que Stephanie podría ser la hermana secreta de Steve Jobs. Podría, incluso, haber sido el alter ego del propio Steve si Dios, como sostienen algunos contra el parecer de Einstein, jugase a los dados y, en lugar de darle una vida y un sexo al fundador de Apple, le hubiese dado otra vida y otro sexo.

De haber sido así, Stephanie Jobs habría sido una mujer distinguida, una brillantísima estudiante, con un futuro laboral prometedor: apetecida por todas las empresas, jamás habría sido despedida de ninguna. Y, por si eso fuera poco y para colmo de todo ello, habría gozado de una salud envidiable. Ésa habría sido su vida y, aparentemente, no tendría motivo para la queja, ¿verdad? Pero no habría fundado Apple, ni Pixar y, sobre todo, no habría influido en millones de personas ni habría pronunciado este maravilloso y conmovedor discurso.

Y esto me sirve para introducir no un tercer presupuesto o presuposición de la Programación Neurolingüística o PNL, sino varios:

  • Todo el mundo tiene los recursos que necesita.
  • Si alguien puede hacerlo, cualquiera puede aprender a hacerlo.

  • No existe el fracaso, sólo el “feedback” o la “retroalimentación”.

En la historia de Steve Jobs es evidente que él disponía de los recursos que necesitaba y que, ahí está la diferencia, quiso y pudo aprovecharlos. A otros las clases de caligrafía les habrán servido de poco. A Steve, por el contrario, le sirvieron de mucho. Y a los usuarios de la informática doméstica, también.


También es evidente, al echar un vistazo a su vida y unir los puntos, que si alguien puede hacer algo, los demás también pueden. Ésa es, al menos, la enseñanza de Steve y a eso es a lo que nos invita: a que pongamos los medios, a que trabajemos para conseguir nuestras metas…


¿He escrito metas? Sí, metas, que no sueños. ¿La diferencia? Una muy elemental y, sin embargo, muy desconocida para algunos: los sueños son poco concretos, no tienen fechas, no tienen números, no se sostienen sobre la tierra ni sobre nuestro esfuerzo. El sueño es decir “seré rico” y echarse a dormir en la esperanza, vana, de que algún día amanecerás millonario. ¿Y la meta? La meta es decir: “tal día de tal año habré ahorrado tanto y podré comprarme la casa que quiero para mi familia; para ello, ganaré ese dinero ejerciendo mi labor como profesional de tal ramo, tras haberme formado convenientemente y haber hecho esto y lo otro”.


¿Has advertido la diferencia? Pues a eso nos invita Steve Jobs: a alcanzar nuestras metas. Él lo hizo y, como sostiene esa presuposición de la PNL, tú también puedes. Con la ayuda de hipnosisconversacional.com, por ejemplo. Aquí te ayudaremos a afrontar la vida de otro modo y a ser un mejor comunicador. Si Steve Jobs puede, tú también puedes, ¿verdad?



No existe el fracaso, sólo el “feedback” o la retroalimentación.


Éste es el presupuesto o presuposición de la PNL en el que me quiero detener hoy aprovechando el discurso del CEO de Apple: “¡No existe el fracaso!” E imagino que algunos se sonríen o siguen leyendo con cierto escepticismo e incluso piensan: “¿Entonces cómo llamarías a esto que me ha ocurrido?”. Y yo insisto, como insiste la PNL y como insistía el propio Steve Jobs en otras palabras: “¡No existe el fracaso!”.


Ahora es cuando me toca explicarme, para lo cual acudiré a la vida de Steve:


Fue dado en adopción, después de que el acuerdo para tal fin estuviese a punto de frustrarse. Fue un mal estudiante, quizá porque no hincó suficientemente los codos -porque listo es un rato, ¿eh?. Fue despedido de su propia empresa -no de otra propiedad de un tío con puro, bigote y un millón de acciones, sino de la suya propia. Fue diagnosticado de un cáncer terminal y poco menos que desahuciado -aunque sólo fuese por algunas horas. ¿Acaso eso no es “fracasar” repetidamente? ¿No es eso una colección de estrepitosos “fracasos”? Yo diría que sí… De no ser porque el protagonista viene a decir que: ¡NO!


Al final, Steve fue adoptado por una pareja de clase media, a pesar de no ser una mujer. Aunque mal estudiante, aprendió cosas en la Universidad y en la vida -incluida la caligrafía- a las que supo sacar el debido provecho. Lo despidieron de su propia empresa, es cierto, pero fundó otras dos y regresó triunfante, para hacer de Apple un referente universal, un icono, la encarnación de un cierto estilo de vida. Y, aunque tuvo que someterse a tratamiento médico, superó el cáncer que lo aquejaba y se reafirmó, por ese motivo, en su positiva actitud vital. ¿Es eso “fracasar”? Vale, lo sé, eso no son fracasos, sino triunfos ante la adversidad. La pregunta era retórica…


Así pues, los fracasos no existen como tales. Es cierto que hay contratiempos, momentos en los que todo se viene abajo,… Pero aun entonces, no hemos fracasado. Para fracasar, como decía Milton H. Erickson, padre de la hipnosis médica y de la hipnosis conversacional, es necesario darse un límite de tiempo. Si dices “mañana habré adelgazado 5 kilos”, es muy probable que fracases -o eso u hoy sudas mucho. Pero si dices: “voy a adelgazar 5 kilos” es más que probable que lo consigas, si no en un mes, en seis o en doce. Pero puedes conseguirlo, si pones los medios…



Edison encontró el filamento. Tú has encontrado hipnosisconversacional.com

Edison encontró el filamento. Tú has encontrado hipnosisconversacional.com

Por tanto, hay que ver en los fracasos una oportunidad, una lección aprendida… Thomas Edison, el célebre inventor, ensayó cientos de filamentos distintos antes de dar con el apropiado para la bombilla -uno de tantos inventos suyos. Y cuando le preguntaron, afirmó que “no he fracasado, he encontrado 10.000 maneras que no funcionarán”. No es de extrañar que, con esa actitud positiva y perseverante, consiguiese tanto en una sola vida.

Suya, de Edison, es también una cita final, con la que concluyo este post: “Muchos de los fracasos de esta vida son de hombres que no se percataron lo cerca que estaban del éxito cuando se rindieron”.


Hasta el próximo post -que espero sea más breve-, sigue luchando, sigue hambriento, sigue “alocado”. Y ten presente que, toda vez que el fracaso no existe, el triunfo -con o sin hipnosis conversacional- está más cerca.


***


P.S.- El discurso en YouTube, subtitulado en español:

Discurso de Steve Jobs (Apple, Pixar) en Stanford.

P.P.S.: El discurso escrito, en su versión original, en el sitio web de la Stanford University:

http://news-service.stanford.edu/news/2005/june15/jobs-061505

  • Share/Bookmark

{ 4 comments }

3, 2, 1... ¡Despegamos con Hipnosis Conversacional y PNL!

3, 2, 1... ¡Despegamos con Hipnosis Conversacional y PNL!

Una anécdota, no sé si real o no, da título y motivo a este nuevo post de “Hipnosis Conversacional”, en el que abordaremos un segundo presupuesto de la Programación Neurolingüística (PNL).

Y lo haremos así, no sólo por lo que la PNL tiene que ver con la hipnosis y con la comunicación eficaz, sino también por ser el presupuesto que hoy nos ocupa una invitación al cambio y a la flexibilidad.

La anécdota a que me refiero he tenido ocasión de leerla en varias ocasiones e incluso de escucharla de boca de algún famoso conferenciante y sostiene que el trasero de los caballos (el culo, vamos) ha llegado a condicionar el tamaño de los cohetes de la NASA.

Después de investigar sobre el particular, he visto que algunos sostienen que eso es así: que el trasero de los equinos ha sido determinante, a su manera, en la carrera espacial. Mientras, otros, incluido algún empleado de la mencionada agencia espacial, se apresuran a desmentir esa afirmación e incluso la tildan, puede que no sin razón, de “leyenda urbana”.

Para el caso que nos ocupa, tomaremos la anécdota como cierta. Después, el lector podrá pensar si lo es o no y, en todo caso, si es o no divertida y apta para ilustrar el segundo presupuesto de la PNL que podemos enunciar de la siguiente manera: “Si haces lo que siempre has hecho, probablemente sigas consiguiendo lo que siempre has conseguido”.

La anécdota y su significado:

Y, ahora sí, la historia de los caballos y la NASA, que transcribo del blog “Historias de la Historia”:

Los transbordadores espaciales de la NASA tienen 3 tanques de combustible: el principal (desechable) y dos tanques auxiliares (recuperables). El tamaño de estos dos tanques, auxiliares, no es caprichoso. Viene determinado por el tamaño del culo de los caballos (¿?).

Estos tanques se fabrican en Utah, para llegar hasta la base de lanzamientos en Cabo Cañaveral (Florida) tienen que viajar en tren atravesando las Rocosas. Los túneles que las atraviesan sólo permiten éste tamaño.

El tamaño de los túneles viene determinado por el del tren, concretamente por la distancia entre raíles (en EEUU 1,4 metros). A su vez, esta ancho de vía se debe a los ingenieros ingleses que construyeron el ferrocarril americano (así utilizarían las máquinas fabricadas por ellos).

Esta ancho de vía “inglés” se debía a que ya se utilizaba por los tranvías ingleses y los constructores de los tranvías eran los mismos que antes fabricaban los carros tirados por animales (la cosa va tomando forma).

Las dimensiones de los carros se deben a las roderas de los caminos. La inmensa mayoría de los caminos principales tenían su origen en las calzadas romanas. Estas calzadas tenían la media exacta de los carros romanos (no las cuadrigas).

Y para cerrar el círculo, esos carros debían tener la suficiente separación para no molestarse los dos caballos, las ruedas no debían coincidir con las pisadas de los caballos ni estar muy separadas para poder cruzarse los carros.  Así que se tenía que tener en cuenta el culo de los caballos para construir los carros.

Podéis seguir esta historia en: http://historiasdelahistoria.com/2009/09/21/el-culo-de-los-caballos-condiciona-el-trabajo-de-la-nasa/

Es que… ¡siempre se hizo así!

Este presupuesto de la PNL, que de tanta ayuda nos será a la hora de acercarnos a la hipnosis conversacional y a la comunicación eficaz, viene a significar precisamente eso: si seguimos por el mismo camino, siempre llegaremos al mismo sitio. ¡Y, para colmo, sin contemplar el horizonte, sino el trasero de dos caballos!

Esto es lo que ocurre en una empresa cuando algo va mal y alguien propone cambiarlo:

- ¿Por qué lo hacéis de este modo? -pregunta el recién llegado.

- Porque siempre se ha hecho así -responde alguien, lleno de razón.

- ¿Y por qué siempre se ha hecho así? -replica el nuevo, queriendo saber.

- Pues… -titubea el veterano-, pues porque ya se hacía así antes…

Muchas veces el “siempre se ha hecho así” es el preludio de un fracaso. Y otras tantas veces es la excusa para no cambiar, para no pensar, para no innovar…

¡Hay que ser flexibles, hay que cambiar!

Ese presupuesto de la PNL es, en suma, una invitación a tomar un camino diferente. En el caso que nos ocupa, el de la comunicación eficaz por medio de eso que los anglosajones han denominado “hipnosis conversacional” -y no, esto no va de un tío con péndulo y pinta de loco-.

Tomar ese camino nos permitirá alcanzar nuevas metas, superar nuevos retos y llegar a donde antes no nos permitían llegar no un túnel en las Rocosas, ni el culo de dos caballos, sino nuestras creencias limitadoras. Nos permitirá comunicar mejor, influir en los demás y negociar con ventaja una solución que pueda satisfacer a todas las partes.

Tanto si creemos que podemos, como si creemos que no podemos, de cualquier manera, estamos en lo cierto, que decía Henry Ford, el fundador de la célebre marca automovilística. Así que mi propuesta es: cree que puedes y podrás.

Las herramientas las brindará hipnosisconversacional.com, este blog siempre abierto a tus comentarios y sugerencias. Mientras tanto, y hasta el próximo post, recuerda lo que dice el “adagio”:

Si siempre haces lo que siempre has hecho,

siempre conseguirás lo que siempre has conseguido.

Así que, para variar, haz algo diferente,

y haz algo diferente para variar.


  • Share/Bookmark

{ 0 comments }

¿De qué color es Obama? ¿Blanco, negro o… gris?


Como sabes, el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, es mulato: su padre era negro, en tanto que su madre es blanca. Aunque es probable que todavía haya alguien que ignore este dato, me atrevo a decir que, a estas alturas, no es nada novedoso -a Obama lo vemos una y otra vez en los medios de comunicación- y, en cualquier caso, no es nada noticioso -de no ser por lo que sigue y aquí es donde entran en escena la hipnosis conversacional y la PNL…-.

obama

Ayer, día 23, la revista Proceedings of the National Academy of Sciences publicaba los resultados de un estudio que han llevado a cabo los científicos de la Escuela Boff de Administración, en la Universidad de Chicago y de la Universidad de Tilburg, en los Países Bajos. Según sus autores, la afiliación política influye de forma muy importante en la representación visual del tono de la piel de un candidato y, en el caso de Obama, eso se tradujo en que:

  • Para sus partidarios, es más blanco.
  • Para sus detractores, es más negro.

El Mapa no es el Territorio:

Si traigo a colación este estudio, no es sino para explicar uno de los presupuestos o presuposiciones, como también se han dado en llamar, de la Programación Neurolingüística o PNL. Para los que no sepan qué es la PNL, la definiremos como una “hermana” de la hipnosis conversacional o, como han dicho algunos, como el “estudio de la excelencia”. Sobre ello volveremos en un próximo post.


Pero entrando de lleno en lo que nos ocupa, la PNL sostiene que, como dijera Alfred Korzybski, “el mapa no es el territorio”. ¿Y eso qué significa? Pues que una cosa es tu ciudad y otra un plano que la represente o, si lo prefieres, que una cosa es el menú de un restaurante y otra, bien distinta, son los dos platos, el postre, el café y la bebida que el camarero trae a cada mesa.


Parece sencillo y lo es. Pero, ¿por qué ocuparnos de eso en una página dedicada a la hipnosis conversacional y a la PNL? Porque la realidad es un territorio del que cada persona se hace un mapa particular. Pero ese mapa, que es útil en la medida en que nos permite movernos por ese territorio, no es el territorio mismo y nunca deberíamos olvidarlo.


Recordemos el asunto de un vaso lleno por la mitad. ¿Está medio vacío? ¿Está medio lleno? ¿Está mal construido, como dice el chiste que diría el ingeniero? Lo cierto es que, siendo el mismo vaso y la misma cantidad de agua (el mismo “territorio”), cada persona hace una lectura distinta del mismo (dibuja un mapa “diferente”). Y esto tiene muchas implicaciones en el ámbito de la hipnosis conversacional y, por tanto, de la comunicación eficaz.


Es algo semejante a lo que ocurre cuando dos fotógrafos de dos periódicos diferentes retratan, desde dos ángulos distintos, a un personaje de actualidad. A nadie extrañará que, al día siguiente, las portadas de esos dos periódicos ofrezcan dos perspectivas -visuales, ¿eh?- de ese personaje.


Y otro tanto sucede cuando dos niños dibujan su escuela. Al entregar sus dibujos al profesor, es posible que éste sepa que los dos se refieren a la misma escuela, aunque esos dos folios sean muy distintos el uno del otro.


Un territorio y nuestro mapa:


Si cada persona tiene un mapa distinto para un mismo territorio, es fácil que, como hemos visto, al superponer nuestros mapas, no coincidan, que existan pequeñas o grandes diferencias entre ellos. Nada raro.


Eso tiene implicaciones para nosotros: una de nuestras creencias puede no corresponderse con la realidad. Es lo que les ocurre, por ejemplo, a las personas que sufren de anorexia: creen estar gordas cuando, en realidad, están extremadamente delgadas, hasta tal punto que peligra su vida.


Y eso es lo que nos ocurre cuando creemos que no somos capaces de hacer lo que hacen los demás, o que el mundo está lleno de gente mala, o que no importa lo que hagamos porque todo nos saldrá mal… Esos son sólo algunos de los mapas con los que me he encontrado a lo largo de mi vida y, precisamente, mi labor ha consistido en demostrar a mis interlocutores que “sus mapas” no eran del todo exactos: que podían hacer tanto o más que los demás, que la mayor parte de la gente no alberga malas intenciones o que, si trabajamos insistentemente, las cosas acabarán por salirnos bien…


El mapa, que no es el territorio, puede ayudarnos a encontrar... ¡tesoros!

El mapa, que no es el territorio, puede ayudarnos a encontrar... ¡tesoros!

Oigo la voz de algún lector que dice: “Pero ésos son tus mapas”. Y yo respondo: “Claro que sí”. Sin embargo, la cuestión no es si un mapa es más o menos adecuado que otro, sino si es más o menos útil y si las hará más o menos felices. El mapa que dice que “existe Santa Claus” es un gran mapa para un niño, pero no tanto para un adolescente y, no digamos ya, para un adulto.


Un territorio, millones de personas, millones de mapas:


Si queremos comunicar eficazmente, y ése es el propósito de la hipnosis conversacional, tendremos que comprender que otras personas manejan otros mapas y, por tanto, tendremos que:

  • Tratar de comprender sus mapas.

  • Demostrar respeto hacia esos mapas.

En definitiva, si queremos usar la hipnosis conversacional, comunicar de una manera excelente, persuadir y ayudar a los demás, tendremos que acercarnos a ellos y contemplar su mapa. Hecho eso, tendremos que demostrar un interés genuino hacia su representación del territorio y, por tanto, abstenernos de escribir en él sin su permiso o de romperlo en mil pedazos. Éste es uno de los secretos de una comunicación eficaz y sobre él volveremos próximamente: el “rapport” o sintonía.


Conclusión (y volvemos con Obama):


Hay un Obama y diversas percepciones acerca de su negritud. Percepciones que, como dice el estudio antes mencionado, vienen determinadas por las opiniones políticas de las personas. Y eso nos demuestra cómo, habiendo un territorio (un solo tono de piel), hay muchos mapas (o muchas percepciones de ese mismo tono).


¿Medio lleno? ¿Medio vacío? ¿Cómo ves el vaso?

¿Medio lleno? ¿Medio vacío? ¿Cómo ves el vaso?

Ése es el poder de nuestras convicciones, de nuestros valores, de nuestras creencias: pueden hacer que veamos negro lo blanco y blanco lo negro; pueden ayudarnos a ver lo hermoso que hay incluso en una situación trágica o a que nos lamentemos incluso en una situación paradisíaca. Y eso es algo que, con la ayuda de la hipnosis conversacional, podrás controlar para beneficio tuyo y de otros.

Hay un territorio y muchos mapas, no lo olvides.


A propósito del mapa personal que manejamos en nuestro día a día podemos preguntarnos: “¿me es útil?”, “¿me limita?”, “¿me hace feliz?”…


En cuanto al mapa de los demás, de nuestros amigos, de nuestros clientes, de la gente con la que interactuamos, podemos hacernos otras preguntas: “¿es un mapa válido?”, “¿les permite desarrollarse?”, “¿les oculta algo que, a mi entender, deberían considerar?”,…


Sólo cuando hayamos contestado a esas preguntas podremos considerar una intervención en nuestro mapa o en los mapas ajenos. Sólo entonces, con la ayuda del “rapport” antes mencionado y de la hipnosis conversacional, podremos cambiar cualquier mapa de una manera ágil, sencilla y, sobre todo, beneficiosa.


Eso será en otro post. Hasta entonces, un consejo: sonríe y piensa que el vaso está ¡medio lleno!

http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5ixvLXMN7DZTZ2SdpqdDSj0cLcrSw

  • Share/Bookmark

{ 2 comments }

Cuidado con el blog y... ¡con el perro!

Cuidado con el blog, con la hipnosis conversacional y... ¡con el perro!

Antes de desvelarte algo más sobre este proyecto y sobre la hipnosis conversacional o ericksoniana, quisiera contarte algo: cuando alguien se adentra en un lugar desconocido, donde nunca ha estado, y un perro lo muerde, podemos hablar de un desafortunado accidente. Pero cuando alguien lee un cartel que dice “¡Cuidado con el perro!” y, a pesar de ello, salta una valla para adentrarse en ese lugar desconocido y un perro lo muerde, ya no podemos hablar de un desafortunado accidente. Más bien cabría decir: “¡Lo sabías!”.


Después de leer este primer párrafo, quizá te preguntes qué he querido decir con él… Pues simplemente lo que ya he escrito -mira de nuevo el título de este primer “post”- y lo que ahora volverás a leer: “¡Cuidado con el blog Hipnosis Conversacional!” Y si lo digo y lo reitero es porque, en efecto, mi intención es la de morderte -figuradamente, claro-. ¿Y para qué? Pues para que vuelvas una y otra vez a leer mis posts, para que aprendas algo más sobre el fascinante mundo de la hipnosis conversacional -la que tiene lugar en situaciones cotidianas, sin que nadie lo advierta- y la PNL, y para que, a resultas de todo ello, puedas persuadir o convencer mejor a los demás en tu día a día.


Así que ya lo sabes: si no quieres resultar más convincente, si consideras que ya eres suficientemente persuasivo, si no aspiras a cerrar más ventas o a negociar con éxito o a progresar en tu carrera profesional, si no admiras a quienes poseen ese “magnetismo personal” que atrae sobre ellos todas las miradas y todos los logros… puedes olvidarte de la hipnosis conversacional, la PNL y la comunicación eficaz, dejar de leer este blog y abandonarlo ¡para siempre!


Pero si, por el contrario, buscas la manera de mejorar notablemente tu vida y la de quienes te rodean (familiares, amigos, clientes, compañeros, etc.), entonces, has dado con el sitio adecuado para adentrarte en el universo de la hipnosis -la que funciona, nada de supercherías aquí-. Sólo es necesario cumplas los dos requisitos que siempre exijo a mis alumnos:

  1. Querer llegar más lejos y más alto en tu vida, con la ayuda de la hipnosis conversacional y de otras técnicas, igualmente poderosas y testadas, como la Programación Neurolingüística o PNL, los principios de Psicología Social explicitados por el Dr. Robert Cialdini en sus obras, el coaching, etc.

  2. Estar dispuesto a poner en práctica las técnicas hipnóticas, muchas y muy diversas -además de divertidas-, que encontrarás en este blog cada pocos días y que te permitirán, en apenas unas semanas, notar una increíble mejoría en tu habilidad para comunicar y persuadir eficazmente a los demás.

A estos dos requisitos, suelo añadir una sugerencia: Que acalles, durante unos días, esa vocecita que está en tu interior y que dice que “la hipnosis no puede ser verdad” o que pregunta “¿y si esto de la hipnosis no funciona?”. Bien podría responder a esa vocecita, que progresivamente acallarán tus logros, que esto sí es verdad -¡verdad científica!- y que sí funciona -¡y lo demostraré con datos, argumentos y… ejemplos con nombre y apellidos!-.


Sin embargo, no diré nada, no replicaré a esa vocecita algo incrédula que habla en tu interior. Y no lo haré porque la primera vez que me aproximé al mundo de la hipnosis y de la persuasión lo hice, también, con ciertas reticencias. Tenía mis dudas, lo admito, y no dejaba de hacerme las preguntas que, muy probablemente, tú te has hecho en algún momento: “¿existe la hipnosis?”, “¿qué es la hipnosis conversacional?”, “¿puedo controlar a otras personas a mi voluntad con técnicas hipnóticas?”, “¿cuánto hay de cierto y cuanto de mito en lo que he oído sobre la PNL?”,…


Ésos eran algunas de los interrogantes que, como a muchos otros expertos en esta materia, me asediaron en un primer momento. Y es que, al igual que tantos otros y al igual que tú mismo, yo había oído hablar de la hipnosis e incluso había presenciado algún espectáculo o algún show televisivo donde la gente acababa cacareando o lloriqueando como un bebé -prometo hablar de eso en un próximo post-. Y, claro, eso me llevaba a preguntarme muchas cosas…


Lo fascinante fue que, en poco tiempo, descubrí lo que es la hipnosis conversacional: una realidad que está ahí, al alcance de cualquiera, sin necesidad de escenarios, azafatas ni péndulos. Sí, la hipnosis está ahí -está aquí- y, despejados los mitos y las mentiras que la rodean, comprenderás que es una herramienta muy útil para cualquiera: desde un padre de familia a un profesional liberal, desde un experto negociador al parado que acude a una entrevista de trabajo, desde un vendedor a un comunicador profesional,…


Así que, dicho eso, recuerda cumplir los dos primeros requisitos y, además y siempre que quieras, seguir mi sugerencia: suspende, temporalmente, tus prejuicios sobre la hipnosis. Deja que te muestre en qué consiste, qué es lo que la ciencia y, señaladamente, la medicina dicen al respecto… Deja que te demuestre lo que he conseguido con la hipnosis y lo que otras personas, de mi mano o de la de otros expertos, han conseguido a su vez…


Y después, cuando tengas las pruebas, cuando hayas visto, oído y experimentado el increíble poder de la hipnosis conversacional, vuelve la vista atrás, a este primer encuentro con hipnosisconversacional.com, a este primer post… Y date cuenta, en ese instante, de lo poderosa que es la hipnosis y de lo mucho que te habrá permitido progresar en tu vida, acercándote a tus objetivos y permitiéndote sortear tantos y tantos obstáculos.


Ya lo sabes: “¡Cuidado con el blog Hipnosis Conversacional!”. Muerde. Y ahora que sabes lo mucho que puede cambiar tu vida -y no es un decir porque aquí estaremos para que puedas comprobarlo tú mismo-, no podrás decir que esto fue un desafortunado accidente o una mera casualidad. Y si lo dices, una voz te dirá: “Fue la hipnosis conversacional. ¡Y lo sabías!”.

  • Share/Bookmark

{ 4 comments }

Coaching Blogs - BlogCatalog Blog Directory Business Top Blogs

Find the best blogs at Blogs.com.

Blog directory Blogs Directory Blogs Blog Directory